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Mostrando las entradas de 2007

Las primeras punzadas de la muerte

Al viejo Tone,
allá donde esté,
si es que se encuentra en alguna parte.

I

Estoy muerto. Desde el interior oscuro de mi ataúd oigo las risotadas de los asistentes a mi velorio. Siento el ardor consecutivo de las múltiples miradas de curiosos que se disputan a empujones disimulados el privilegio de ver mi rostro a través del pedazo de cristal que tiene la caja en la tapa. "El pobre: quedó igualito", escucho. Y trato de imaginarme la rigidez de este cuerpo inerte. Los ojos cerrados, claro. La clásica tira de trapo negro amarrada desde la barbilla hasta la cabeza, como el cordón que sujeta el sombrero de los vaqueros, para cerrar mi boca, abierta por el estupor de la muerte. Los cuatro topitos de algodón, untados de formol, tapándome los orificios de la nariz y los oídos. La misma indumentaria de los muertos de este pueblo.

Son las diez de la mañana. Lo sé por el ambiente de bochorno que circunda en la atmósfera. El calor se hace más espeso a medida que entra la gente a la sala.…

Radio Cerrejón como cafetería para debatir temas cotidianos y culturales

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Palabras claves: Cultura, folclor, comunicación, seguridad industrial, ilegalidad, trabajo, parranda, emisora, narcotráfico, minería, lo legal.
Resumen: En la mina carbonífera de Cerrejón, en La Guajira colombiana, se implementó un canal de radio para contribuir con el objetivo de lograr una operación con cero accidentes por sueño o por fatiga. Radio Cerrejón ya tiene más de diez años y su éxito ha sido tal, que muchas otras minas han decidido utilizar una estrategia similar con la misma meta.

Nadie asesinará la alegría del pueblo

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Por John Acosta

Rosa Elvira se desmayó cuando los dos disparos de fusil hirieron de muerte al silencio de la madrugada. “¡Dios mío: la mataron!”, alcanzó a gritar antes de caer al piso. Desde que se llevaron a su hija, media hora antes, se había aferrado a la esperanza de que no le harían nada: solo la reprenderían y la obligarían a que no tuviera esa clase de relaciones amorosas. Sin embargo, tuvo la precaución de ponerse a rezar en medio de sus sollozos para que Dios le ayudara a conservar viva a su hija. Pero los dos tiros que retumbaron en el ambiente frío de esa hora le truncaron de un sólo tajo sus esperanzas. Cuando la vio caer desvanecida por la tristeza, su nieto de cuatro años volvió a soltar el llanto: había despertado con el escándalo que se armó cuando vinieron por su tía y había llorado a todo pulmón hasta que Toño, su papá, lo consoló en sus brazos. Entonces, el niño se metió el dedo pulgar a la boca, que era su forma de calmar sus requiebros desenfrenados, y se quedó t…

Libardo ganó seis granos de maíz

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Por John Acosta

Libardo contó los granos de maíz que tenía sobre la mesa: once. Respiró tranquilo porque iba ganando uno. Sus tres contendores le acababan de pagar de a dos cada uno por haber ganado él el partido anterior. Menos mal porque apenas tenía cinco, de los diez con que cada jugador inicia la jornada. Después de verificar sus granos, Libardo empezó a revolver las 28 fichas del dominó. “De todas formas, a Yayo lo mató su propia boca”, prosiguió con otras de las tantas conversaciones que había entablado con sus compañeros de juego desde que iniciaron el partido, cuatro horas y media antes. “Pero lo que él decía era mentiras: ¿cuándo había visto Yayo a un paramilitar en su vida? Nunca”, le replicó Saúl, mientras agarraba sus siete fichas. “Precisamente: es que él, además de mentiroso, era un bocón”, agregó otra vez Libardo. Miró a sus siete fichas: tres dobles y un pequeño juego de dos cuatro, más el doble cuatro. “La verdad es que él era el único que creía sus propias mentiras.…